Habilita una línea específica para quejas y reclamaciones. Gracias a un sistema eficiente de recepción y gestión de quejas, la empresa puede implementar medidas correctivas en su ámbito. Un conocimiento exhaustivo de estas quejas justifica y apoya las acciones tomadas para resolver problemas que, en ocasiones, pueden pasar desapercibidos. Este enfoque es clave para el buen funcionamiento y la mejora continua.